Así es como los humanos hemos afectado los deltas de los ríos del mundo

Actividades humanas como la deforestación y las represas de los ríos han cambiado la forma de estos importantes accidentes geográficos en todo el mundo. Un grupo de científicos se dedicó a estudiar 10.848 deltas de ríos para cuantificar el impacto humano en ellos. Los resultados fueron publicados en la revista Nature.

Los deltas de los ríos – ese terreno que se halla entre los brazos de un río en su desembocadura- son unos de los entornos de mayor valor económico y ecológico de la Tierra. Sin embargo, son también cada vez más vulnerables a eventos como el cambio climático y a su erosión. A pesar de que desde hace años los peligros de los deltas son evidentes y han llamado la atención de la opinión pública, hasta ahora, se había cuantificado poco qué tanto habían cambiado.

Por eso, un equipo de investigadores se dedicó a estudiar la morfología de casi 11.000 deltas en todo el mundo y a evaluar cómo se habían visto afectados por las represas de ríos y la deforestación. Entre los hallazgos, publicados en la revista Nature, se evidenció que los humanos ejercen un gran control sobre la cantidad de sedimento que transporta un río: mientras la deforestación alimenta el flujo del suelo, las represas lo tapan.

Así, en los últimos 30 años, a pesar del aumento del nivel del mar, los deltas del mundo han experimentado una ganancia neta de tierra. En datos más concretos, la investigación reveló que, a nivel mundial, el área de la tierra del delta aumentó en 54 kilómetros cuadrados por año entre 1985 y 2015. Sin embargo, una cuarta parte de esa ganancia fue debido a la deforestación, que libera el suelo del agarre de las raíces de los árboles.

Asimismo, encontraron que en casi mil deltas, las represas de ríos ha resultado en una reducción severa (de más del 50 por ciento) en el flujo de sedimento antropogénico, forzando una pérdida colectiva de varios kilómetros cuadrados por año de tierra deltaica.

¿Por qué es importante pararle bolas a los deltas de los ríos?

Los deltas, en general, se caracterizan por tener suelos altamente productivos debido a los contantes aportes de agua y de nutrientes del río, por lo que son aprovechados para la agricultura principalmente de subsistencia. De hecho, los deltas más grandes del mundo son zonas densamente pobladas (para 2015 se estimaba que cerca de 340 millones de personas vivían en el delta de los mayores ríos) y cultivadas, que en los últimos años se están viendo amenazadas por el aumento de las inundaciones.

El delta del río Nilo, en Egipto, es uno de los más poblados del mundo. / Wikimedia Commons

Según otra investigación publicada en 2015 en la revista Nature Geoscience, el 85% de los deltas más grandes del mundo ha sufrido severas crecidas porque se están hundiendo. En la reciente investigación los científicos también alertan que gran parte de la nueva área del delta probablemente estará sumergida para 2.100. Además, el aumento del nivel del mar, como consecuencia del efecto invernadero, aumenta más la probabilidad de sufrir una inundación en estas zonas vulnerables.

El caso no es extraño. Hace un par de días se conoció la noticia del terrible invernal en España que inundó el Delta del Ebro, un espacio de gran riqueza natural que alberga más de 300 especies de pájaros, 30 variedades de reptiles y anfibios y alrededor de 50 especies de peces. También, la principal zona proveedora de arroz para la región de Catalunya. “La tormenta Gloria se come el Delta del Ebro: el 50% de su área se ha inundado”, “La borrasca Gloria engulle el Delta del Ebro” titularon algunos medios de la prensa local.

El Delta del Ebro es una zona baja de arrozales y humedales que conforman el parque natural en la provincia de Tarragona. La zona se vio terriblemente afectada por el último temporal invernal, que barrió la costa levantina con olas cercanas a la costa de hasta 5 y 6 metros de altura, y donde el mar penetró hasta 3 kilómetros de superficie. El temporal de levante afectó playas, arenales y zonas bajas de la cosa, generando efectos devastadores, como la inundación de cerca de 3.000 hectáreas de arrozales y dejando al menos nueve víctimas mortales. Las inundaciones fueron recopiladas por el satélite europeo Sentinel-1, como las muestra este trino del geógrafo Josep Sitjar. Las tonalidades azules y celestes hacen referencia a las detecciones de agua del satélite.

Según el alcalde de Deltebre, el municipio más cercano a la desembocadura del Ebro, el Delta está en situación de emergencia: “Durante los últimos 74 años el mar le ha ido comiendo al delta alrededor de cinco metros de tierra al año. Ahora le ha comido 26 metros en un solo día” explicó. Seguramente, el paso de la tormenta Gloria aceleró el desastre medioambiental que organizaciones ecologistas llevan tiempo pronosticando si no se toman medidas. El delta del Ebro es solo un ejemplo de lo que puede pasar en los demás deltas del mundo.

¿Cómo identificaron los investigadores qué tanto influía el papel de los humanos? Primero, el equipo predijo cómo cambiaría la forma delta durante 30 años en un mundo sin influencia humana significativa. Luego comparó esas predicciones con el área de tierra real.

En general, los científicos encontraron que las ganancias de la tierra debido a la deforestación fueron mayores que las pérdidas debido a la represa. En aproximadamente 1,500 deltas, la erosión del suelo debido a la deforestación aumentó las cargas de sedimentos en más del 50 por ciento, y esos cambios fueron mayores entre los deltas del sur de Asia, el sudeste de Asia y el este de Asia. Por su parte, las represas redujeron el suministro de sedimentos en más del 50 por ciento en otros 970 deltas. América del Norte fue el único continente que mostró una pérdida neta de área del delta, en parte debido a la represa a lo largo del río Mississippi.

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